El mes de enero de 2017 acaba de entrar en las estadísticas como el mes más lluvioso de los últimos cinco años.
Según un artículo publicado en G1, portal de noticias de TV Globo, en los primeros 20 días del mes llovió más de 340 mm.
Los datos son del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet).
Si, por un lado, un mayor volumen de lluvias ayuda a aumentar el nivel de los embalses y mejora las condiciones de generación de energía, por otro, hace aumentar las interrupciones en el suministro de energía.
Con las lluvias de verano, generalmente, acompañadas de vientos fuertes, son comunes las fallas en el suministro, lo que perjudica a empresas de los más variados segmentos, prestadores de servicios y al consumidor final.
Para tener una dimensión, a principios de 2016, una sola tormenta dejó sin luz a más de 320 mil clientes de la Compañía Estatal de Energía Eléctrica (CEEE), de la ciudad de Porto Alegre.
Para evitar el riesgo de pérdidas, poseer fuentes alternativas de energía se convierte en un diferencial competitivo.
En este aspecto, el uso de generadores de energía es esencial para mantener líneas de producción en funcionamiento, evitando así el despido de empleados, además de la parada no prevista de maquinaria y las pérdidas en los procesos de almacenamiento y logística.
Cuando operan en stand by los generadores comienzan a funcionar, inmediatamente, tras la falla en el suministro de energía, manteniendo la operación y evitando perjuicios.







