El tráfico de datos móviles no para de aumentar.
Las previsiones del mercado muestran que, para 2018, el tráfico debe llegar a 1.182,5 exabytes en todo el mundo, monto 11 veces superior al volumen registrado en 2013.
Con este volumen de datos, la demanda por el almacenamiento en la nube se fortalece como tendencia irreversible y deberá generar un gran aumento en el uso de centros de datos.
Buena parte de estos datos tendrá origen en fenómenos como la Internet de las Cosas y Big Data.
En Brasil, se estima que 30 centros de datos estén en operación, número muy inferior a los cerca de 1.500 del mercado norteamericano.
Así, la tendencia es que los nuevos centros de datos entren en operación en los próximos años por aquí, moviendo aún más el segmento.
Para el sector de energía temporal se trata de una gran oportunidad, pues los centros de datos demandan un gran volumen de energía eléctrica, tanto durante la construcción, como en la operación.
Una de las principales exigencias de las empresas que hacen uso de centros de datos es que cuenten con una fuente secundaria de energía, en este caso, la proporcionada por generadores.
Para los centros de datos, la energía temporal es fundamental para que, en caso de caída en el suministro por parte de la concesionaria, los generadores entren en operación inmediatamente, sin comprometer en nada el desempeño de la operación de los clientes.
La Internet de las Cosas (del inglés, Internet of Things) es una revolución tecnológica con el fin de conectar dispositivos electrónicos utilizados en el día a día (como aparatos electrodomésticos, electroportátiles, máquinas industriales, medios de transporte, etc.) a Internet, cuyo desarrollo depende de la innovación técnica dinámica en campos tan importantes como los sensores inalámbricos, la inteligencia artificial y la nanotecnología.
Fuente: Wikipedia.




