Parece complicado, pero lo explicaremos de una manera fácil de entender.
¿Qué es la potencia eléctrica?
La potencia eléctrica es todo el trabajo realizado por una corriente determinada en un intervalo específico de tiempo.
Con este concepto en mente, podemos adentrarnos en otro campo y clasificar las principales diferencias entre potencia activa, reactiva y aparente. ¿Sabes cuáles son?
¿Con qué está relacionada la potencia activa?
La potencia activa está relacionada con la generación de calor, movimiento o luz.
Básicamente, puede considerarse como el promedio de la potencia eléctrica generada por un solo dispositivo con dos terminales.
Es el resultado del gasto energético tras el inicio de cada proceso de transmisión de energía, como el de la corriente eléctrica hasta los equipos que tenemos en casa, o incluso en máquinas industriales.
¿Cómo medir la potencia activa?
La potencia activa, que puede medirse en watts (W) o kilowatts (KW) mediante un aparato llamado kilowattímetro, es la energía que realmente se utilizará.
¿Y qué es la potencia reactiva?
La potencia reactiva, por su parte, no realiza el trabajo en sí.
Esto significa que no es esta energía la que enciende los electrodomésticos y otros equipos eléctricos, pero funciona entre el generador de energía y la carga en sí.
Es responsable de mantener el campo electromagnético activo en motores, reactores, transformadores, lámparas fluorescentes, etc.
¿Cómo medir la potencia reactiva?
Su medida se realiza en KVAR, que significa kilovolts-Amperios-Reactivos. La suma entre potencia activa y reactiva genera la potencia aparente, medida en kilovolts-amperios (KVA), también llamada factor de potencia o energía total.
Es esta medida la que puede indicar si la energía consumida es suficiente para un suministro eléctrico u otro, así como señalar dónde hay necesidad de mejora en el suministro.
Problemas de bajo factor de potencia
Para tener una idea de la importancia de la energía aparente, un bajo factor de potencia puede provocar:
- Tensiones variadas que pueden provocar la quema de motores
- Pérdida de energía y aumento del consumo
- Reducción considerable del aprovechamiento total de transformadores
- Calentamiento de conductores y disminución de la vida útil de las instalaciones de transmisión de energía







